sábado, 4 de diciembre de 2010

Fiesta academica



Racing le dio la alegría a su hinchada después de 20 años sin poder festejar un triunfo contra el albiazul, pero esta no fue la única racha que se corto, ya que la "T" hacia un año que no perdía en el Estadio Córdoba. A pesar de ir perdiendo la academia puso alma y corazón y le dio vuelta el partido a su rival, Rivero y Olivera fueron los héroes que hicieron delirar a la hinchada albiceleste.

El día caluroso daba a pensar que la noche de jueves iba ser fantástica, una temperatura inmejorable y dos equipos que debían afrontar el ultimo clásico del año, el tercero en la temporada, pero con realidades muy distintas entre sus protagonistas, por un lado un Talleres puntero, sin riesgos de perder el liderazgo y con un presente en su juego a un gran nivel, y por el otro un Racing de perfil bajo, que venia de una derrota en San Luis por fallos muy sospechosos en el arbitro del encuentro, alejado de los puestos de vanguardia y a 12 puntos de su rival de la noche, pero un clásico en un clásico y no se debe perder por mas que tengas todo en contra y la actualidad de tu rival. La academia sabia eso, y además debía sacarse la espina clavada de hace 20 años, cuando aquel 16 de febrero de 1990 ganara por ultima vez por la mínima, una estadística algo mentirosa ya que de esos 20 en 16 años no se enfrentaron, pero seguían siendo 20 y era demasiado, era un partido clave para terminar bien el año ya pensando en lo que queda en el 2011 buscando un lugar en el nacional B.
La hinchada local como ya es costumbre había copado su espacio en las tribunas, mientras que la parcialidad visitante presentaba muchos espacios entre sus filas, el comienzo del encuentro estaba al acecho y el publico llenaba de cánticos la noche del barrio Chateau Carreras. Indumentaria clásica para el matador con la remera albiazul pantalón blanco y medias azules, mientras que para la academia remera pantalón y medias, todo de color negro, según trascendió, por cabala.
De repente, gol de Agustín Diaz, aun no se sabe si el partido había comenzado y Talleres ya se encontraba 1 a 0, la realidad fue que apenas saco la "T" el enganche inicio una jugada que, después de un mal rechazo en el área de Racing dejaba solo al frente de Sanzotti al jugador, este lo aprovecho e hizo estremecer al estadio en un solo grito de gol. Los hinchas visitantes no lo podían creer, otra vez les sucedía lo mismo, la mala racha continuaba, la espina que soportaban de hace 20 años parecía hundirse cada vez mas, pero a pesar de eso no perdían la esperanza y comenzaban nuevamente dedicándole el aguante hacia sus jugadores plasmado en sus cantos.
El partido continuó, y fue Talleres quien se adueño de la pelota, los jugadores de Nueva Italia no parecían reaccionar y comenzaban a ponerse nerviosos, el bolsillo del arbitro comenzaba a descoserse de tanto sacar y poner la tarjeta amarilla, el partido se tornaba impreciso, con el matador dominando pero sin llegar claramente al arco rival y con tiros débiles que carecían de peligro para su contrincante, 25 minutos pasaron para que Racing recordara que estaba jugando, pero a pesar de esto pocas eran las situaciones que generaba, el único que parecía estar a la altura del partido era Luis Rivero, que cada vez que tuvo contacto con el balón miro al arco de Crivelli e intento poner alguna pelta que generara peligro.
El primer tiempo poco a poco llego a su fin, y el resultado era justo con la trama del juego, pese a que Talleres no tuvo demasiadas jugadas de riesgo fue quien pegó primero y se iba tranquilo al descanso. Racing por su parte no hizo pie en toda esta etapa, la actuación sobre todo en el sector derecho dejaba mucho que desear y el DT Bonetto debía trabajar mucho para cambiar el rumbo de este partido.

El negro cambio las cosas
Desde el descanso ya se supo que el primer cambio académico seria en el sector de mayor déficit, el derecho, y el intensivo calentamiento de Ruben Molina dejaba como obviedad su ingreso.
Ya con el cambio confirmado el segundo tiempo daba comienzo y la actitud de los dirigidos por Bonetto fue absolutamente distinta, Talleres Hacia decidido cambia su esquema y el 4-4-2 que tantos buenos resultados le dio volvía a estar en escena, pero sorpresivamente no funcionó, la academia era otra, solo en 5 minutos Artura ya avisaba con un disparo que Gianunzio lograba desviar al corner. Liendo, otro ingresante en la academia comenzaba a aparecer en escena y el manejo de la pelota era casi en su totalidad de la academia, solo faltaba el gol.
Pero pasaron 30 minutos en los que Racing toco y toco, y al momento de  pegarle...siguió tocando y no lograba encontrar el gol tan anhelado, Talleres no era nada comparado con lo hecho en la primera mitad. carecía de volumen de juego y Sanzotti comenzaba a bostesar de tanto estar parado sin participar del juego.
Y llego eso tan esperado un centro al área de talleres a los 34 minutos era desviado en el primer palo por Federico Fuenes y era el "Yiyi" Rivero quien conectaba el desvió y ponía el empate parcial en una academia que ya había hecho demasiados méritos para torcer esta historia, la hinchada académica tomaba vida, el aliento era incesante, potenciado por el silencio que provoco el gol en la parcialidad local.
Solo pasaron 5 minutos y Racing logro su meta, un pase cruzado de Garnier dejaba solo al goleador académico Olivera (7tantos) y este no perdonó, la pelota abrazo la red y la hinchada visitante explotó, el publico albiazul no podía creerlo, solo en 5 minutos se habían quedado con las manos vacías, le quedaban 5 minutos mas lo que adisione el arbitro Mastrángelo, el partido se torno de ida y vuelta y entre el travesaño y Sanzotti le decían que no al empate tallarín, Racing seguía atacando y atravez de Rivero en una ocasión y Molina en otra casi logran el tercero, pero el marcador no varió y la hinchada académica se transformo en una verdadera fiesta al oir el silvato que decretó el final del partido.
Todo Racing saltaba sin parar ninguno de sus jugadores y cuerpo técnico estaba alejado del festejo, lo lograron, se sacaron la mufa, esto quizás sea, el tan ansiado despegue de la academia en el campeonato, el tiempo tal vez, de la razón a esto.

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